Marruecos
representa el seductor labio inferior de esa boca que es el mar
Mediterráneo, una tierra musulmana tan llena de misticismos
que parece desplazarse como una alfombra mágica por algún
lugar entre el mito y la realidad. Tánger, Casablanca, Marrakech;
bastan los nombres de estas tres ciudades para evocar el aroma de
especias en el olfato de los viajeros más experimentados.
Muchos destinos marroquíes han sido mitificados, con razón,
pero el visitante puede que lamente la párdida de esa imagen.
Sin embargo, otros exaltarán la singular historia viva del
país, su deslumbrante luz, su arte. La realidad yace en algún
punto intermedio.
Marruecos
es el punto de partida idóneo para quien viaja a África.
Está a un salto de Europa y puede resultar un lugar acogedor,
bullicioso y estimulante. En los mercados al aire libre de todo
el país se encuentran innumerables alfombras, artículos
de madera y joyas. A excepción del hachís, la principal
materia prima del país es el cuero, considerado uno de
los más suaves del mundo
Nombre
oficial: Reino de Marruecos
Superficie: 446.550 km²
Población: 31.167.783 hab.
Capital: Rabat
Nacionalidades y etnias: 55% árabes, 44%
bereberes, 0,7% extranjeros
Idioma: árabe (oficial), bereber, además
de francés, español e inglés
Religión: 98% musulmanes, 1% cristianos,
1% judíos
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